Ganadoras y super relato

Buenos días Lol@s,

seguramente ignorareis todo lo que esté escrito en esta entrada antes del siguiente recuadro con los nombres de los ganadores, así que ahora podría rellenar el contenido de la entrada con un  añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefdañgjiogjrkhnaefd añgjiogjrkhnaefd y no os daríais ni cuentra, granujas. Así que al tema:

And the winner is (are):

ganadoras

Los ebooks los envío en un rato en epub, mobi y pdf para que no tengais problemas y podais leerlo desde vuestros dispositivos.

Gracias a todos por haber participado, habéis sido muchos y eso me llena de alegría, y pese a que qué voy a decir yo que es mío, os prometo que la historia merece mucho la pena.

Ahora sí, me despido hasta muy pronto, recordándoos que como cada lunes disponéis de un nuevo relato que os alegre el comienzo de semana. Ahí van sus primeras líneas:

Mario encajaba en el perfil de hombre por los que me sentía atraída: era un tipo duro muy blandito, era un rockero sin voz, un chulo sin garbo, un rompecorazones sin un físico portentoso. Era parco en palabras pero cuando hablaba sentenciaba y aunque, tenía más bien el gesto inexpresivo, una mirada suya transmitía  más que cualquier verso de una canción de Emmanuelle. Y yo estaba totalmente enamorada de él, o eso creía entonces. Después aprendería que existen otras terminologías más adecuadas para aquel sentimiento que poco tenía que ver con el amor.

Nos conocimos en uno de esos trabajos transitorios que todo el mundo ha tenido alguna vez en la vida, y mientras yo lo compaginaba con mis estudios, él lo compaginaba con otro trabajo de noche aún peor: ponía copas cuando les faltaba personal y lo llamaban en alguno de esos antros de copas.

Como digo, su chulería y su pasotismo estaban rozando la delgada línea que separa una actitud de un tipo misterioso, a la de un gilipollas. Y por suerte para él, aunque para mi desgracia, la suya, todavía no había cruzado al lado de los gilipollas. Así que sí, Mario era ese chico que me tenía absolutamente colada.

Si queréis saber más: http://www.jugandoconeros.com/confesiones-tatuajes-y-rock-and-roll/

Besos,

E.

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CONFIDENCIAS

Loler@s de mi vida y de mi corazón, que pese a tener exámenes os tengo más provistos de material que nunca, ¿eh? no se me quejarán…

Pues  mientras se me apuntan ustedes al sorteo de Alexandra -sí, sí, no os hagáis los longuis, el de Caminos Paralelos. ¿Que? ¿Que no os habéis enterado? Pues rápido a leer la entrada anterior, a compartirla con vuestros contactos y a participar rellenando el formulario que hay aquí a la derecha. ¡He dicho!- vengo a traeros un relatito de esos calentitos que nos gustan tanto – y más, con la que está cayendo-

Así que si más dilación, como siempre, os engancho un trocito de este relato tan divertido y con un final sensacional -modesto, baja que subo-. Allá va:

Tarde de chicas. Versión de ella:

tarde chicas

—Se acercó y le dije que me dejara tranquila, que conmigo no tenía nada que hacer. Yo no soy como las demás.

—Uy, qué digna.

—Sí, tía… qué se creía ¿que se iba a liar conmigo así de fácil? ¿Por su cara bonita?

—Ya, nena, tienes razón. Todos los tíos son iguales.

—Pero, por suerte, éste no. Tía, es tan dulce…

—Pero cuéntame más, va… ¿Cómo pasó? ¿Cómo te entró?

—Pues al principio como te he dicho. —Da un par de vueltas con la cucharita en su café y sorbe—. Acercándose baboso.

—El típico «¿Quieres rollo?»

—No, peor aún: el típico «¿En tu casa o en la mía?»

— ¡Nooooooooooo!

— ¡Síiiiii! —Le confiesa a su amiga, quien permanece todavía con la boca abierta, alucinada.

— ¿Y cómo ha pasado de ser un gilipollas a ser un tipo dulce? —Pregunta otra vez la amiga…

Como siempre, si quieres saber el final lo tenéis en el siguiente enlace: http://www.jugandoconeros.com/confidencias/

Un beso a todos y feliz semana,

E,

Y para acabar la semana ¿qué os parece un sorteo?

Pues sí, Lol@s, habéis oído bien, estamos de sorteo.

¿os interesa? Atentos al video.

Y bien, después de haber aguantado la explicación del por qué o por qué no, si os apetece, os invito a participar en el sorteo de Caminos paralelos -el primero de la saga Alexandra– y os recuerdo que para hacerlo deberéis:

– Darle a “me gusta” en mi página de Facebook: https://www.facebook.com/lashistoriasdelola

– Y si tenéis Instragram, seguirme (http://instagram.com/lashistoriasdelola)y etiquetarme en la foto con el hastag #CaminosParalelos para que sepa que participáis.

Tenéis de plazo hasta el Domingo 25 de Enero a las 24h

Ahora sí, mucha suerte y que empecéis bien la semana.

E,

Cruce de caminos

Buenos días, Loler@s,

además del título, con la de veces que me habréis leído ya, no será una sorpresa para vosotros si os digo que la segunda y última parte de la saga Alexandra, ha salido ya a la luz. ¿Verdad que no?

A estas alturas, no debe nadie que sepa de mi existencia, sin haberse enterado de la noticia. Creo que sólo me ha faltado publicarlo en El Periódico. 😀

Pues si, con esto y un bizcocho…. o mejor dicho, con Cruce de Caminos, doy por zanjada la historia de mi querida Alexandra. Y no sólo de ella, doy por zanjada las publicaciones de libros durante una larga temporada. Sí, sí, me tomo un respiro espiritual. Y pensaréis ¿Ya? ¿Tan pronto se ha cansado?

No. Para nada. No es cansancio, es simplemente que la primera historia, la de Lola, Sergio y Aitor,  necesitaba salir a la luz desde hacía mucho tiempo, y la segunda, la de Alexandra, ha sido con la que he pretendido reafirmarme en esto de escribir. Daros material y enseñaros de lo que soy -o no soy- capaz de hacer y decir.

Ahora, una vez he dejado en el mercado funcionando 4 títulos, me retiro a escribir en silencio y sin molestar y, esperando que para el año que viene, pueda tener alguna obra más -del género, pero con algunas diferencias que me rondan en la cabeza- que ofreceros para el 2016.

¿Y mientras tanto qué? Dedicarle más esfuerzo a la promoción. No es algo que me guste demasiado hacer, pero debo confesar que necesito darme a conocer un poquito más y para eso necesito vuestra ayuda. Necesito que si me leéis y creéis que soy digna de hacerlo, me recomendéis, o más que a mi, a mis niñas: mi Lola y mi Alexandra (con sus respectivos, claro.) Y como cada lunes me encontraréis en el blog de esta señorita, con un nuevo relato que os amenice los inicios de la semana y os recuerde que sigo escribiendo por y para vosotr@s.

Pues allá va el relato de hoy (si habéis leído Aitor, os sonará un poquito)

Y es que una mañana, cuando hacía ya casi tres meses que había decidido olvidarme de Lola y mudarme a Madrid con Marta, mi novia desde la distancia, recibí un mensaje del Rubiales, el tío con el que estaba saliendo Lola cuando yo me fui, en el que me decía que ella lo había dejado. Había roto con él y lo había hecho de malas maneras y definitivamente. La ponía a parir en el mensaje. Decía que Lola estaba loca. Como una puta cabra, exactamente.

«¿Cómo la aguantabas?» Me preguntaba en el sms. «¡No me extraña que te hayas ido! ¡Se va a quedar más sola que la una! ¡Puta niña inmadura de los cojones!»

Y yo después de leer ese mensaje, me sentí como un jodido adolescente eufórico y hormonado hasta las cejas. Estaba tan enfadado porque se atreviera a hablar así de ella, que le hubiera partido la puta boca de un puñetazo si lo hubiera tenido delante.

¿Cómo coño se atrevía a hablarme así de ella? De mi amiga. De mi mejor amiga y a la persona que más quería en este jodido mundo. ¡Puto rubiales!

Cegado por la rabia y el enfado, inmediatamente lo llamé y le puse a caer de un burro. Le amenacé. Le avisé de que si volvía a pronunciar una sola palabra más como esa, refiriéndose a Lola, mi Lola, lo mataría. Y que no se le volviera a acercar en su puta vida, porque si lo hacía…

—Te juro por Dios que volveré y te las verás conmigo. —Le advertí. No iba a dejar que a Lola le volviesen a tratar así en la vida. Al menos mientras yo existiera.

Y aunque el mensaje me había enfadado mucho, al mismo tiempo, me hacía sentir aliviado. Y mucho. Familiarmente aliviado. Como cuando había visto antes a mi Lola dejar a sus rollitos anteriores, igual que ahora dejaba al maldito rubiales. Demasiado le estaba durando éste ya, incluso empecé a temerme que con él fuera a ser diferente y que aquella vez sí, él sería quien conseguiría apartarla de mí lado y de lo que yo sentía por ella.

Y por eso me alejé yo y me vine a Madrid con mi chica. Por mi propia voluntad, pero por su culpa.

¿Entonces? ¿Qué sentido tenía no volver ahora a Barcelona, si Lola ya lo había dejado con el Rubio?

Ninguna. No tenía sentido quedarme aquí cuando ella estaba sola a varios kilómetros de distancia. Tenía que volver. Y tenía que explicárselo también a Marta, mi novia. Aunque le doliera.

Esa noche teníamos una cena especial, con reserva en un buen restaurante incluida. Celebraríamos que después de tres meses allí, por fin había encontrado un buen trabajo.

Tirando de los contactos de su familia, había conocido a un ilustrador autónomo, que había emprendido su negocio online y buscaba un fotógrafo para ofrecer el servicio de fotografía a los clientes para los que trabajaba.

—No harás fotos artísticas pero te pagarán bien. —Me había dicho Marta para convencerme de que firmara ese contrato.

Y lo acababa de hacer, de firmarlo, así que había que celebrarlo.

¿Y cómo le explico que me vuelvo a Barcelona y qué la dejo por Lola?

Daba igual cómo pero tenía que hacerlo. Marta estaba trabajando así que cuando volviera se lo contaría. Me marcharía ese mismo día. «Improvisaré. Le contaré la verdad. Le diré lo que siento. Y después a Lola. La llamaré y le confesaré lo que siento por ella, lo que he sentido siempre desde el momento en el que la conocí, en la cafetería del instituto. Y entonces me quedaré a su lado. Y lo haré para siempre» me convencí.

Y cuando ya tenía casi acabada de hacer mi maleta, volví a recibir un mensaje que lo cambiaría todo:

«Lo siento Aitor. Siento las palabras de antes y sé que la aprecias mucho y que es tu mejor amiga. No he debido hablarte así de ella, yo la quiero y ella acaba de decirme que quiere volver conmigo otra vez. Que ha sido un error dejarme y que me echa de menos.»

— ¡Hijo de puta! —Grité. Y le di tal patada a la maleta que la estampé contra la mesita de noche y rompí el cristal del marco con la foto en la que aparecíamos Marta y yo.

Muy simbólico todo porque aquel cristal no sería lo único que se rompería aquella noche.

chico

Si queréis saber cómo continúa, como siempre: http://www.jugandoconeros.com/y-tu-en-quien-piensas/

Un superbesote y feliz lunes.

E,

Primeras páginas de Alexandra. Cruce de Caminos…

Hola holitas, Lolos y Lolitas,

shss shsss que viene, que viene…

Y para los que tienen la intención de leer la segunda parte de Alexandra, es decir, Cruce de caminos, que sepáis que no miento, saldrá en breve… muuuuy breve… pero para quienes me han pedido fecha para volver a leer el primero porque no recuerdan por dónde se quedó la historia, os copio el primer capitulo de la que será este segunda parte y con el cuál veréis que os devuelvo al inicio de la trama desde donde se retomará la historia en esta segunda y última parte de la saga.

(ATENCIÓN SPOILERS, Si no has  leído Caminos Paralelos y tienes pensado hacerlo, no sigas leyendo)

Allá voy:

Prólogo

¿Os acordáis de Alexandra? O mejor dicho… ¿de Alex y de Sandra?

Pobrecitas, lo están pasando muy mal. ¿Lo recordáis?

Alex conoció a Rubén en una noche de fiesta. Una despedida de soltero, más bien. La de Javi, el amigo de Rubén. Alex no estaba invitada sino que fue ella quien la organizó, ¿recordáis?

Alex es organizadora de eventos en Congrats, la empresa que ella creó y fundó después de abandonar, para desgracia de su difunto padre, su carrera como abogada.

La muerte del padre de Alex fue un tanto… triste. Todas lo son, obviamente, pero si mueres solo, olvidado por tus amigos y abandonado casi por tu mujer, el fallecimiento se hace todavía más triste. Además si le añadimos el deterioro físico y mental del pobre hombre, qué os voy a contar. La pobre chica se lo tuvo que tragar sola. Digo tragar por aquello de que fue ella quien lo cuidó como si fuera su enfermera particular hasta el último momento, y digo pobre, solo por lo desagradable que fue hacerlo, no por su economía. Gracias a Dios, o en este caso a su padre, Alex siempre ha tenido lo que ha querido. Hablo de lo material. Su padre era un hombre muy importante y con mucho prestigio además de dinero. Él si era abogado, pero no uno cualquiera, era el mejor. Era un Armengol, como le encantaba decir, y aunque era capaz de solucionar todos los problemas de sus clientes y mantener sus relaciones sociales con la jet-set, era incapaz de solucionar sus propios problemas familiares y mantener una buena relación con su propia hija. Sí, sí, con Alex, su hija. La misma a la que después en su decadencia le tocó cuidar de él. La misma a la que se empeñaba en llamar Alexandra y la misma que renunció a ese nombre como si estuviera renunciando a él, a su padre.

Pues fruto de ese carácter rebelde y al parecer con causa, Alex creó su empresa y empezó a dedicarse a organizar eventos tipo fiestas de universitarios, inauguraciones, despedidas de solteros, etc. Y como he dicho antes, así fue como conoció a Rubén.

Rubén es un tío apuesto, alto, guapo, inteligente, maduro, responsable, ambicioso y luchador, pero si hay un adjetivo en el mundo que lo describa mejor que ningún otro, ese es autosuficiente. El tío es autosuficiente no, lo siguiente.

A él le gusta hacer las cosas bien y le cuesta muchísimo delegar. Le cuesta fiarse de que otras personas vayan a hacerlo mejor que él, por eso es tan estricto. Tan exigente. Rubén se lo tuvo que trabajar todo él. Viene de una familia humilde en la que no sobraba el dinero precisamente, y si ha querido estudiar se lo ha tenido que costear él a base de esfuerzo y horas extras en el trabajo.

Actualmente ha conseguido todo lo que se ha propuesto en el terreno profesional. Acabó su carrera de ingeniero en telecomunicaciones, hizo varios masters, obtuvo un título MBA y empezó a trabajar como consultor en una consultora de tecnologías de la información y ascendió varios puestos hasta ser el responsable de un proyecto a escala internacional.

Entonces ¿cuál es el problema? Que Alex es todo lo contrario. Ella es despistada, despreocupada, distraída, olvidadiza. Ella, a diferencia de Rubén, lo ha tenido siempre todo (lo material, claro), nunca ha tenido que trabajarse lo que necesitaba. Incluso la empresa que montó, lo hizo con el dinero de su padre, y aunque actualmente ha querido renegar de él, la verdad es que Alex no está consiguiendo que Congrats salga a flote.

Pero antes de entrar en detalles os recordaré que se conocieron en persona por uno de los despistes de Alex, se olvidó de apuntar varios datos de los invitados a la despedida, para poder llevarla a cabo. Así que a última hora, deprisa y corriendo, lo tuvo que arreglar.

Y se conocieron y se cayeron fatal.

Rubén y Alex son diferentes hasta para vestir. Él es elegante, ella desenfadada. Él es clásico, ella alternativa. Él es pulcro y cuida los detalles, ella va desaliñada y ni siquiera se suele peinar.

Pero por suerte Alex es muy guapa. Así que siempre llama la atención y no por la vestimenta que lleve. Es morena de ojos grandes y oscuros. Tiene una mirada penetrante y unas pestañas curvadas como las ondas de su pelo. Tiene un corte a lo chicazo, que la hace parecer aún más jovencita. Alex tiene veinticinco años. Tenía veintitrés cuando conoció a Rubén, y es que después de aquella desastrosa despedida de solteros, Alex y Rubén se volvieron a ver. Lo hicieron  el día en el que Alex se enteró de que Rubén era cliente de su padre. Lo hicieron el día en el que Alex se iba a enterar de que su padre se estaba muriendo. Lo hicieron el día en que se acostaron por primera vez. En casa de Rubén. Tuvieron sexo puro y duro, aunque ambos ya estaban enamorados.

Después se murió el padre de Alex, tras todo aquello que no hace falta volver a detallar de nuevo, y ellos se reencontraron en el entierro. Rubén se convirtió en un apoyo indispensable para Alex. Él era su mitad, y no porque fuera su media naranja, no, (ya que si fueran esa fruta, uno sería una naranja de valencia y el otro lo sería de la china), era su mitad porque era el yin de su yang o el yang de su yin, no importa, el caso es que se complementaban.

Y lo hicieron muy bien durante dos años. Lo hicieron bien mientras él se encargó siempre de todo y ella, también como siempre, se dejaba cuidar. Pero lo hacía con la rebeldía que la caracterizaba, queriendo asumir responsabilidades que ella misma después no podía cumplir. Y entonces le falló. Y no porque no lo quisiera o porque no estuviera enamoradísima de Rubén. Le falló porque ella era así: despistada. Siempre lo había sido y él siempre tuvo razón: «si quieres algo, hazlo tú mismo», y él ese día quería internet. Lo necesitaba. Y ella le falló. No pagó aquella factura que solo fue la gota que colmó el vaso, y el día de «la reunión» con el equipo del proyecto internacional que él lideraba, no se pudo conectar.

Así que Rubén dejó a Alex, o mejor, a Alexandra, porque así la llamaba cuando se enfadaba con ella. La dejó con un vacío en el alma y una depresión que le duró aproximadamente dos meses, cuando conoció a otra persona.

Y de Sandra ¿os acordáis? Empiezo por la historia de su nombre.

Ella también se llama Alexandra ya que fue ese el nombre que eligió su madre el día en el que la adoptaron. Sí, sí, Sandra es una niña adoptada que adoraba a su padre mucho más que a su madre. O quizá era al revés: adoraba a su madre hasta que ésta decidió dejar de adorarla a ella. Y ese fue el día en el que la mujer descubrió que, de los dos, no era ella quien no podía quedarse embarazada sino que el estéril era él, el padre de Sandra. Enterarse de aquello le debió suponer un trauma, ya que a partir de aquel entonces ella cambió su relación con los dos: con su marido y con su hija. Con él se volvió una mujer borde y una amargada, mientras que para Sandra simplemente pasó a ser una madre despreocupada y arisca que apenas le demostraba su cariño. Así que por ese motivo su padre se volvió indispensable para ella. Él era lo que más quería en el mundo, y además de incondicional, era un amor totalmente recíproco. Su padre era quien la llamaba Sandrita desde pequeña, por eso, el día en el que él se murió a causa de un infarto producto de una fuerte discusión con su mujer, Sandra decidió que quería llamarse así en honor a él y empezó a no soportar oír su nombre completo, el que le había decidido poner su madre adoptiva antes de dejar de comportarse como tal.

Y bien, esta misma historia, aunque de forma menos resumida, fue la que Sandra, totalmente borracha, le contó a uno de los camareros de la discoteca en la que estaba la noche en la que celebraba su graduación. Pero no era un camarero cualquiera, no, era Samuel.

¿Y quién es Samuel? Es un rubio de mirada angelical y de andares cansados, que tiene totalmente enamorada a la sosa de Sandrita.

Digo sosa porque eso es lo que es. Pese a ser una chica tremendamente atractiva, melena rubia y larga, ojos azules como el mar, cinturita de avispa y piernas largas, Sandra es una estudiante a la que no le gusta salir a bailar. No le gustan las fiestas, ni tiene excesivos amigos. Es extremadamente madura, responsable, trabajadora, ambiciosa (¿os recuerda en algo a Rubén? Sí, sí, el ex de la despistada de Alex).

Sandra tenía veintitrés años cuando se graduó en Relaciones Laborales pese a no tener don de gentes,  y como bien he dicho antes, para celebrarlo, decidieron salir a bailar y a beber a una discoteca de moda. Como a ella lo de bailar no se le daba bien, optó por la segunda opción: la de beber, así que se acercó al camarero de la barra y le pidió un Malibú con piña. —Doble—matizó Sandra, y Samuel, el camarero, se cachondeó de ella por primera vez.

Como digo, aquella noche Sandra acabó tan borracha que a la mañana siguiente no despertó sola en su habitación. Con ella había dormido (y mucho más que eso) Samuel, el camarero del que a esas horas ella ya no recordaba nada.

Obviamente cuando despertó, Sor Sandra, que era como la llamaban sus escasos amigos, por aquello de que era tan buena y recatada que parecía una monjita, entró en cólera y echó a Samuel de su casa de muy malas maneras. Lo trató tan mal que cuando recapacitó no le quedó otra que ir en busca suya para disculparse.  Y vaya si se disculpó. Aquella misma noche volvieron a repetir lujuria pero con la diferencia de que ella aquella vez no estaba borracha.

La historia de Sandra y Samuel fue complicada porque parecían proceder de mundos distintos. Pese a que él proviene de una familia muy acomodada económicamente, nunca se consideró un niño feliz. Nunca le falto de nada pero siempre se había quejado de no tener lo esencial, el amor de su familia, el calor de un hogar. Fue por ese motivo por el que Samuel, cansado de viajar tanto y no poder establecer buenas amistades en ningún sitio, decidió matricularse en un internado ibicenco con muy buena reputación, del cual además de salir con varias matrículas de honor y muy bien preparados para la universidad, salían experimentados y profesionalizados en todo tipo de fiestas, orgías y drogas varias.

Pero a Samuel todo aquello se le había ido de las manos. Era demasiado joven y no tenía la supervisión de nadie que realmente se interesase por él, así que para cuando su familia se enteró de su adicción, no quedaba otra que ingresarlo en un centro de rehabilitación.

Y se rehabilitó y salió tomando decisiones. Entendió que no era solo de las drogas de lo que se tenía que desvincular, así que renegó de su apellido, abandonó la universidad y renunció a todo lo material que le había dado su familia, para empezar a vivir sin lujos y sin más ambición que la de ser feliz en otra ciudad: de camarero en Barcelona.

Pero todo eso para Sandra era una barbaridad. Ella no concibe la vida sin aspiraciones profesionales, sin ganas de superarse a uno mismo, de ser mejor. Y es que por lo visto para ella, lo de ser mejor se mide solo con la vara de la profesionalidad. Porque ella es así, es una chica cargada de prejuicios enamorada de un chico que no encaja en las expectativas que ella tiene para  su futuro. Y que pese a haberlo intentado, pese a haber considerado que juntos pueden aportarse todo lo que al otro le falta para poder ser feliz, y haberlo hecho durante más de dos años, un día simplemente pasó: Ella necesitó más de Samuel y se lo reclamó. Y lo hizo justo el día en el que ella, como responsable del departamento de recursos humanos de su empresa, entrevistó a un candidato para una vacante que ofertaban. Un candidato inteligente, maduro, responsable, ambicioso y luchador. ¿Sabéis de quien os hablo?

De Rubén. El mismo que hacía un par de meses había decidido dejar a la chica irresponsable y despistada que ocupaba su corazón, y la cual había tenido que mudarse nuevamente al piso que compartía cuando estaba soltera y dónde conocería a su nuevo compañero de piso que se acababa de mudar porque su novia lo había dejado por no ser MÁS. (Más ambicioso, más responsable, más entregado, más… En resumen: Samuel).

Y aquí es donde parece empezar a cruzarse los caminos de dos chicas que no tienen absolutamente nada en común. O bueno sí, sus nuevos novios, sus respectivos ex novios, y un nombre al que por distintos motivos ambas odian profundamente: Alexandra.

¿Recordáis la paradoja del final?

Samuel, el ex de Sandra y actual novio de Alex, acaba de tener un accidente de coche y está ingresado en la UCI del Hospital del Mar, donde al encontrar en su teléfono móvil el nombre de Sandra en su contacto en caso de urgencia, la han llamado e informado de la situación de Samuel.

Y mientras tanto, Alex cansada de esperar a que Samuel se presentase a su cita, lo ha llamado varias veces a su móvil hasta que una enfermera lo ha contestado y le ha informado también de cómo y dónde tienen a su chico ingresado.

Así que ha sido en el ascensor donde Alex ha encontrado a su ex Rubén acompañando a una rubia a la que ha llamado Sandra, y que, según ha explicado ella misma, viene a ver a su ex, Samuel, que acaba de tener un accidente.

¡Ojú! Qué manera de conocerse.

Y lo último que ha pasado es que cuando están a punto de tirarse los trastos a la cabeza, el doctor que ha atendido a Samuel, les comunica que el paciente ha despertado y ha preguntado por…

…        ALEXANDRA.

Alexandra

Alex                            Sandra

ruben samuel

Próximamente en las mejores plataformas on line de venta de ebooks,

Disfrutar del fin de semana,

E,

FANTASÍAS

Buenos y duros días… sí, sí… duros.

Lunes + invierno + postvacacional + preexámenes=pereza máxima.

Esta fórmula es más real y más famosa que la del 2+2=4. ¿A que sí?

Pues eso.

Que para amenizarlo y hacerlo un poquito menos duros (sobretodo menos frío) os traigo un nuevo relato erótico (esta vez se me ha perdido lo romántico en alguna parte), como siempre en el blog de mi amiga Gema. Os doy un pequeño adelanto y os adjunto el link:

  • Dímelo cada vez que lo hagas. Quiero saberlo.
  • Anoche lo volví a hacer.
    • ¿ah, sí? ¿Y cómo pasaba? Cuéntamelo todo.
  • Es algo íntimo. Algo mío. Son sólo fantasías.
    • Pero yo aparezco en ellas y quiero saber qué te gusta de mí. Qué te pone.
  • Me pone tu altura.
    • ¿Mi altura?
  • Sí. Me gusta que seas tan alto.

mv chica

    • Y qué más.
  • Y tu cara dura.
    • Te gusta que sea soez.
  • A veces eres demasiado guarro.
    • ¿En tus fantasías?
  • No. En la realidad. Dices demasiados tacos.
    • Demasiados para una princesa como tú.
  • Yo no soy una princesa.
    • Pues a veces lo pareces. Otras…
  • Otras ¿qué?
  • Otras me sorprendes toqueteándote pensando en mí.

mv chico

Espero que os intrigue y queráis saber más. Si es así, ya sabéis: http://www.jugandoconeros.com/fantasias/

Un besote y hasta pronto,

E,

2014 fum fum fum

Buenas lol@s,

Tenía pendiente hacer esto, resumir mi ajetreado 2014 y recapitular un poquito lo mejor y lo peor que he vivido en esos 365 días que -por fin- han quedado atrás. Como digo, tenía pendiente hacerlo y al mismo tiempo me había autoconvencido de que quizá no era necesario y lo mejor sería renunciar a ello debido al poco tiempo disponible que tengo para dedicarme a escribir. Pero aquí estoy, restándole minutos al estudio, como siempre, pero es que no puedo más… estoy de activos, pasivos, reajustes, y amortizaciones hasta el (piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)

Pues -a colación- empecé el año de esta guisa: Exámenes y más exámenes… Aprobados todos -of course-

2014 1

Me apunté a la healthylife gracias a las chicas que sigo en Instagram, y aprendí a comer saludablemente y sobre todo a disfrutar aprendiendo que dieta no es sinónimo de lechuga:

2014 2

Me volví a subir a un escenario y volví a sentir el aplauso de un público que hace que te vengas arriba y que te des cuenta de lo que sigues siendo capaz… a pesar de todo

 2014 3

Y cuando mejor pintaba la cosa, tras la valoración positiva del primer mes completado del año, recibí el primer palo que el 2014 tenía preparado para mi: echaron a 5 de mis compañeros de trabajo y desmontaron el equipo, a cambio de un ascenso para mi que tardaría en llegar todavía unos meses, que se volvieron eternos y llenos de incógnitas, de inestabilidad laboral, de nerviosismo, de intranquilidad, incomodidad… y estuve a punto de replantearme mi futuro y explorar fuera de las fronteras de mi actual trabajo.

-Equipo, un año después, y os sigo echando de menos-

2014 4

Pero la vida continúa, los días pasan, y por siempre a él siempre lo tuve ahí. El mayor de mis pilares. Mi amigo. Mi amor.

2014 5

Y celebramos San Valentin demostrando que me había vuelto toda una “cocinitas”, con algo tenía que distraerme…

2014 6

Y celebramos su cumpleaños en Santiago, haciendo lo que mejor se nos da hacer…2014 7

Comer:

2014 8

Y apenas aterrizamos en casa, cuando mi hermano y mi -por aquel entonces todavía- cuñada (amiga y hermana) ya nos estaban proponiendo otro plan: ir a las Fallas. Y fui por primera vez en 30 años.

2014 9

Lo sé, pero es que me dan miedo los petardos!!!

E inauguramos la etapa de comer calçots -deseandito estoy que llegue este año-

2014 10

Y Sant Jordi…

2014 11

Más dulce que nunca, y no sólo porque la rosa de ese año viniera en formato de cupcake, no, dulce, porque por primera vez en mi -corta- vida, lograba acabar un proyecto que empezaba: un libro.

El viaje de Lola, lo  llamé. Pero tras varias lecturas creímos -los dos: mi chico y yo-  que era demasiado personal como para sacarlo a la luz.

2014 13

Pero no me rendí y seguí escribiendo. Y así nació mi primer libro oficial en formato Ebook:

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Mi No sin Lola. La niña de mis amores.

Y entonces llegó el día que habíamos estado esperando durante un año: la boda de mis mejores amigos.

2014 14

Disfruté… vaya que si disfruté… Reí, lloré, bailé, comí, bebí, bebí, bebí.. y no recuerdo nada más.

Por cierto, gracias por brindarme el honor de leer en vuestro gran día.

2014 63

Y el otro gran día también llegó: el día de meter en una bolsita de papel mis enseres personales, como cuando lo hacen en las pelis -pero yo sin la famosa caja de cartón- y me mudé. Dejé atrás 4 años de trabajo, risas, compañerismo y amistad, y subí un piso tanto físicamente en el edificio, como  simbólicamente en la escala jerárquica del organigrama de la empresa.

2014 15

Ahora,visto con perspectiva, puedo asegurar que el cambio ha sido a mejor, al menos profesionalmente. He aprendido, y sigo haciéndolo, mucho con mi nuevo responsable. Ahora trabajamos mano a mano y tomando con otro tipo de trabajo y con otra responsabilidad. Sin duda, han apostado por mi y yo me siento alagada y valorada, así como recompensada económicamente. Ahora puedo decir que me siento realizada en mi profesión.

Pero que el ritmo no pare. Mis hobbys están a la altura de mi compromiso con el trabajo. Y así fue como nació mi “Aitor, el protagonista de No sin Lola”. Para “consagrarme” como escritora. Para darle una vuelta de tuerca a la historia, y así demostrar, que todo, todo, todo.. absolutamente todo en esta vida, depende de los ojos con los que se mire. De los zapatos con los que se camine. Y del lado del que te quieras posicionar.

2014 18

Y yo me posicioné en el de él, el protagonista menos querido. Y sé que conseguí que lo comprendierais e incluso que lo quisierais.

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Y es que simplemente trataba de deciros que siempre existe una razón para que pase algo.

Y mientras esa enrevesada historia de amor nacía en mi cabeza y se materializaban con mis dedos, en la vida real, una importante e imprescindible miembro de mi familia, decidía marcharse. Decidía dejarnos de la peor manera posible: por la puerta de atrás. Lo hacía sin dar explicaciones, sin despedirse. Lo hacía por Whatsapp y después nos bloqueaba. Nos eliminaba de todas las redes sociales por donde pudiésemos tener contacto. Y lo hacía sin darnos -darme- la oportunidad de decirle que quizá la entendía, que la vida a veces nos obligaba a tomar decisiones difíciles. Sin dejarme decirle que la echare de menos -que la echo de menos- y agradecerle el tiempo que estuvo aquí. 2014 69

Sin darte un abrazo.

Pero ya no lo necesito. No la necesitamos. La queremos -siempre lo haremos, lo sé- pero estamos decepcionados. Dolidos. Por las formas, no por los hechos. Pero poco a poco hemos afrontado y enfrentado la situación. Ahora la familia es más pequeña pero está más unida que nunca.

Y volviendo a las buenas noticias, gracias a mis primeros libros, a la saga No sin Lola, conocí a cientos de personas espectaculares que me escribían sus emails, sus comentarios y sus felicitaciones a través de las redes sociales, sobre todo por IG.

Y entre ellas, Marta, del blog leyendo y catando

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Ella se ha convertido en mi editora, mi correctora y en las siguientes obras – ahora veréis cuales- he contado con su impagable colaboración.

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Guapa ¿eh?

Pues aquí otro bellezón que conocí por el mismo motivo: Mi rubia preferida, la bloguer más picantona y dulce de todo el panorama bloguil: Gema, de jugando con eros.

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la conocí en persona y desde el primer momento el feeling fue… simplemente inexplicable. Siempre lo digo, si de aquí no llego a nada más, -con los libros- siempre me quedará la satisfacción de haber conocido a Marta y a Gema.

Las adoro.

Os adoro chicas!!

Y llegaron las vacaciones de verano -oeoeoeeeeeeee- y por fin comprobé que Andorra existe y no son los padres. Sí, lol@s, sí, tanto pedirle a mi novio que me llevara a Andorra, y tantas excusas para no hacerlo, me hacías sospechar que era un país inventado, un trozo de tierra perdido del que no se puede salir.

He aquí la belleza de su paisaje…

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y el souvenir más comprado del lugar:

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Seguimos improvisando la ruta norteña – ya sabéis, yo y el veranos somos enemigos así que huyo en busca del frio- y aterrizamos en Vielha. No sé si llegamos a los 10 grados en agosto, pero juro que hacía un frío invernal.

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Y seguía con un nuevo proyecto entre manos:

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Y como cada año, parada obligatoria -no me quejo- en el mejor hotel del mundo: La casa de mi suegra en Blanes.

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Degustación incluida del mejor y más fresco marisco directamente del puerto.

Y con él, dijimos adios al verano y hola al mes de Septiembre. Mes de los nuevos propósitos. Me de jurar y perjurar que me tomo la dieta en serio. Bueno.. después del pastel de mi cumpleaños. Este año lo celebré a lo grande y con familia y amigos. Quise celebrar junto a mi cumple, la publicación de mis libros, y la unión de mi familia, pese a la ausencia.

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Bueno, lo de la dieta… ejem… después de la boda de un compañero de trabajo de Raul.

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Guapos, ¿verdad?

Y entonces nació mi 3r libro. Para mí, el que me tiene robado el corazón. Mi gran obra. Con la que me siento realizada como escritora. Como pensadora. Como contadora de historias. Historias inventadas. Nada basado en mi ni en mi Lola interior.

Ella es Alexandra

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Y nuevamente fue una saga de dos partes, así que la primera la titulé: Alexandra, Caminos paralelos…

-aprovecho para recordaros que está a puntito de salir Cruce de caminos-.

Y me estrené como runner… corrí los casi 8 kilómetros de cursa  de la mujer en contra del cáncer de mama. Y me lo pasé tan bien que decidí aficionarme al running!

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Aquí estoy yo antes de salir a correr -un domingo a las 9 am. ¡Estoy como una cabra!-

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Y en octubre recibí una de las mejores noticias de las que estaban por venir: Una editorial se interesaba en mi obra. Quería publicarla!!!

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Firmé el contrato

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 y ví como un sueño que jamás me había atrevido a soñar, empezaba a convertirse en real, empezaba a tomar forma y formato.

Y llegó nuestro aniversario: 7 años juntos, ¡Qué pasada! Y debo agradecerte el viaje que un principio no te apetecía hacer pero que sabías que yo incluso lo necesitaba. Llevaba demasiado tiempo queriendo salir de aquí. Visitar otro lugar que me desconectara totalmente de todo lo que me rodeaba. Tanto de lo bueno como de lo malo. De todo, claro, menos de ti.

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Y me fui a Marrackech. Y vaya si desconecté. Desconecté porque las lluvias torrenciales en el país habían dejado sin comunicación la ciudad. Sin comunicación, sin wifi, en incluso sin agua. Debo reconocer que casi casi eché más de menos el wifi que el agua. -¿En qué me he convertido?-

Pero sobreviví, y no fue fácil, porque debo reconocer que es un contraste cultural que te marca. Sobre todo si eres mujer. Si eres mujer y allí eres poco más que un objeto decorativo. Y ves suciedad, miseria, oportunismo. Ves negocio en absolutamente todo. Ves como te piden dinero hasta por respirar. Pero lo ves y los entiendes. Comprendes que existe otro modo de vida. Y que es ese. Y es así. Y eres tú el extranjero así que si no te gusta, puerta!

Y a la vuelta de mi viaje me estaba esperando esto:

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Los ejemplares en papel de mi primera novela. Ver, tocar, sentir y oler sus páginas… recordarte tú frente al ordenador escribiendo cada palabra de esa historia…. ufff… aquí lo dejo, no encuentro palabras para describir sin menospreciar lo que sentí.

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Y como nó, como todo escritor que vaya a publicar su libro, me hicieron una presentación…2014 33

-el vídeo anda por el blog en una de las anteriores entradas-

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ese día fuí taaaaaaaaan feliz. Estuve taaaaaaaaaaaaaaaaan nerviosa y taaaaaaan acompañada por mis mejores amigos y mi familia…

 También vino mi ex-equipo a apoyarme y hacer lo que se suele hacer cuando uno de tu equipo hace algo grande: estar a su lado. Me regalaron este increíble ramo de flores y me hicieron sentir -como siempre- la chica más afortunada del mundo por dejarme formar parte de ellos como UNO más.

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Y ¿recordais a Marta del blog leyendo y catatndo?

Pues me invitó a una cata de vinos -la primera vez en mi vida que voy a una- a presentar mi libro y a maridarlo con un estupendo vino del que pronto -si finalmente sale nuestra colaboración- vais a tener noticias.

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En el terreno de la política, supongo que si me seguís sabréis que yo soy muy Pro-Cambio. Creo que el país lo necesita. Y no hablo sólo del país como concepto, como fuerza social y económica, -sí, yo soy de las pocas que utilizan la palabra social antes que económica- creo que cada uno de nosotros en nuestra individualidad necesitamos volver a creer en la democracia, en la igualdad, en la justicia, en el bienestar, en la atención pública sanitaria, en la educación publica, en la cultura, en nuestra actividad participativa en algo más que un voto cada cuatro años, en la palabra de quienes como expertos nos van a liderar. En el cambio. Necesitamos ese cambio, y hoy por hoy creo en Podemos. No como la panacea sino como la oportunidad.

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y tuve la oportunidad de asistir a un meeting. Y no lo hice como una fan loca en un concierto de Alejandro Sanz – lo siento por la referencia, pero es que tengo 31 años- lo hice como alguien que abre las orejas y sobre todo la mente, escucha y absorbe información. La filtra y decide creerla o no creerla. Apoyarla o no apoyarla. Y mi elección es el SÍ. El Sí al cambio. El sí a la oportunidad de que Podemos llegue y demuestre que si tienes una visión, una idea de futuro y crees saber cómo llevarla a su fin, tienes que salir y dar la cara. Exponerla y exponerte, y ser lo suficientemente convincente como para sacar a los que se han acomodado, enriquecido, burlado y adueñado de la democracia en este país, y que se vayan a su (piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii)casa.

Y después de ponerme transcendental políticamente hablando, voy a ponerme sentimental y agradecer al cielo, a la tierra, a los mares, y a los dioses -porque si tenía duda de que exisitieran, ahora no la tengo: Existen- por hacer que después de 10 años intentándolo, mi hermano haya bailado conmigo.

Tengo pruebas gráficas.

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Esto es de los más bonito que me ha pasado en este 2014, lo creáis o no, por encima incluso de las publicaciones de mis libros, de mi ascenso y mi subida salarial, de mi viaje a Marrakech, de todo eso…

Yo y mi hermano bailando juntos y en mi terreno: Salsa.. bachata..

-¿Quién te ha visto y quién te ve?- Por muchos otros bailes, cabezón.

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E igual que quiero agradecerle a mi hermano el que pese a no ser su mejor año haya estado a mi lado apoyándome y alentándome siempre para seguir, quiero agradecérselo a la mujer más bonita que existe en la faz de la tierra.

Este 2014 se fue y con él se van las cosas malas, mami, quiero que sepas que este año va a ser espectacular, lo sé, lo siento, y para que sea verdad sólo hacer falta quererlo y sobre todo creerlo.

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Y ahora sí, ¿os acordais de mi yo a dieta?  imágenes ilustradoras de mi propósito venido a menos:

Las últimas cenas del año:

-Con los antiguos compañeros y amigos. Un reencuentro muy especial que espero que nunca deje de celebrarse.

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-El cumpleaños de Jansaá… (oportuna hasta para nacer el día 30). ¿cuántos años juntas, amor eterno?

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-Y en fin de año, que si no cenamos con vosotros, para mi el año no acaba bien.

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Os dejo con una foto de mi último look (Y mi pedazo corte de pelo)

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Y me despido con esto y un bizcocho…

Gracias por haber formado parte de mi caótico año.

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Con cariño,

E,